Analiza IMTA extracción y distribución del agua en Chihuahua

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El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) reportó que entre 2021 y 2026 desarrolló al menos cuatro estudios vinculados con el estado de Chihuahua, enfocados en la extracción de agua superficial y subterránea, el balance hídrico de la cuenca del Río Conchos, la incertidumbre en variables hidrológicas y la distribución del agua entre usuarios de la presa Luis L. León “El Granero”.

La relación de proyectos fue entregada por la Coordinación de Seguridad Hídrica del IMTA en respuesta a una solicitud de información, en la que se pidió el listado de estudios elaborados sobre Chihuahua en los últimos cinco años.

El organismo detalló municipios involucrados, periodos de ejecución, conclusiones, equipos participantes y responsables de cada investigación.

Los proyectos identificados por el instituto son: Estimación del uso consuntivo del agua a muy alta resolución; Balances hídricos: cálculo de la incertidumbre en las variables hidrológicas; y Optimización en la distribución de agua entre usuarios a nivel cuenca con un enfoque bioinspirado para la toma de decisiones.

Detecta infraestructura de extracción y la contrastar con el REPDA

Uno de los trabajos reportados por el IMTA fue el de Estimación del uso consuntivo del agua a muy alta resolución, desarrollado del 2 de febrero de 2021 al 30 de julio de 2021, el cual se enfocó en identificar zonas con infraestructura de extracción de agua superficial y subterránea a partir de imágenes satelitales de alta resolución y comparar esa información con la base de datos del Registro Público de Derechos de Agua (REPDA).

El análisis se aplicó en el acuífero de Laguna de Hormigas, que comprende parcialmente los municipios de Chihuahua, Aldama, Ahumada y Coyame del Sotol.

Según el IMTA, la investigación concluyó que ya se dispone de una base de datos confiable de pozos concesionados y de libre alumbramiento en la zona, así como de norias, avallado y melga, y canales de riego, validados mediante trabajo de campo y georreferenciación.

También indicó que se cuenta con información cartográfica de cultivos obtenida del SIAP-SADER y con muestreos de campo, utilizados como referencia para la clasificación e identificación de cultivos.

Con base en esa recopilación, el instituto señaló que se desarrolló una propuesta metodológica para la clasificación de áreas y tipos de cultivo, misma que fue aplicada en el acuífero Laguna de Hormigas.

Al respecto, el IMTA advirtió que entre 30 y 50 por ciento del agua extraída a nivel global no se declara, ya sea por sobreextracción en tomas legales o por aprovechamientos clandestinos. En México, agrega, este fenómeno impacta la sobreexplotación de cuencas y acuíferos, por lo que el uso de teledetección, imágenes satelitales, drones y sistemas de información geográfica se ha convertido en una herramienta para estimar extracciones y ubicar usuarios concesionados y no registrados.

El instituto plantea que ese tipo de metodologías buscan fortalecer la protección del recurso hídrico y su distribución equitativa, especialmente en regiones donde la presión sobre el agua subterránea y superficial es creciente.

El balance hídrico del Río Conchos se trabajó en Ojinaga, Coyame, Aldama y Julimes

Otro de los proyectos enlistados fue Balances hídricos: cálculo de la incertidumbre en las variables hidrológicas, realizado del 21 de abril de 2025 al 15 de diciembre de 2025. El estudio tomó como cuenca piloto a la del Río Conchos 4, ubicada parcialmente en los municipios de Ojinaga, Coyame del Sotol, Aldama y Julimes.

De acuerdo con la tabla, el objetivo fue proponer una metodología para evaluar la incertidumbre en las variables hidrológicas que integran la ecuación de conservación de masa.

En sus conclusiones, el IMTA señala que la metodología permite estimar las variables del balance hídrico en función de la información disponible y definir requerimientos mínimos de datos, aunque reconoce que la escasez o ausencia de información básica limita la precisión de las estimaciones.

El documento remarca que, bajo ese contexto, el análisis de incertidumbre debe verse como “un elemento esencial para una gestión hídrica robusta y confiable”, al evitar decisiones sustentadas en una falsa precisión.

Entre los resultados, el instituto reportó que el modelo mostró consistencia con datos históricos y estudios similares, y que se obtuvo una incertidumbre total de 87.91 hectómetros cúbicos, valor que —según el propio texto— se validó al compararse con aportaciones no identificadas estimadas en 84.65 hectómetros cúbicos.

Algunas de las principales conclusiones técnicas del estudio del IMTA señalan que la incertidumbre es inherente a todos los componentes del balance hídrico y que variables o términos no medidos, como los retornos de riego y las pérdidas en cauces, representan fuentes críticas de error.

Añade que una mejor comunicación del riesgo y la aplicación de enfoques sistemáticos, integrando análisis de sensibilidad y simulaciones estocásticas tipo Monte Carlo, fortalece la toma de decisiones y proporciona un marco más sólido para la estimación de balances en zonas áridas.

El propio instituto propuso además estrategias para reducir la incertidumbre, entre ellas la calibración multi-sitio y multiobjetivo de modelos hidrológicos, el uso de ensambles de múltiples modelos y la incorporación de información de teledetección para mejorar la caracterización espacial y temporal de las variables hidrológicas, sobre todo en cuencas con monitoreo limitado.

Principal uso del agua en la cuenca es agrícola

Respecto al estudio del balance hídrico en la cuenca del Conchos el IMTA expone que el análisis se basó en la precipitación como variable principal de entrada, mientras que como componentes de salida se consideraron la evapotranspiración, la evaporación, la infiltración y el escurrimiento virgen.

Ese enfoque, señala, permitió una mejor integración entre el balance superficial y subterráneo, al incorporar la infiltración como vínculo entre ambos sistemas.

A partir de ese ejercicio, el instituto identificó que el principal uso del agua en la cuenca es el agrícola, con un consumo aproximado de 120 hectómetros cúbicos anuales. También determinó que la evapotranspiración consume cerca del 80 por ciento de la precipitación total, por lo que constituye la principal variable de salida del sistema.

Para estimar esa evapotranspiración, el IMTA expone que, ante la necesidad de trabajar a escala mensual y las limitaciones de información disponible, se recurrió a los métodos de Thornthwaite y Budyko-Fu.

Los resultados, sin embargo, mostraron que el uso directo de balances completos con evapotranspiración real puede subestimar la recarga en climas semiáridos, por lo que se propuso primero calcular la infiltración como una fracción de la precipitación condicionada por la litología y el tipo de acuífero, para después ajustar la evapotranspiración mediante un balance hidrometeorológico coherente con los procesos físicos de la cuenca.

El Granero: repartir agua entre usuarios y reducir déficits

Un tercer proyecto enlistado por el IMTA fue el de Optimización en la distribución de agua entre usuarios a nivel cuenca con un enfoque bioinspirado para la toma de decisiones, también realizado del 21 de abril de 2025 a15 de diciembre de 2025 y con la cuenca del Río Conchos 4 como zona de estudio, en los municipios de Ojinaga, Coyame del Sotol, Aldama y Julimes.

En este caso, el instituto señala que se analizaron algoritmos de optimización metaheurísticos basados en la naturaleza, conocidos como bioinspirados, y que finalmente se eligió el algoritmo de optimización por colonia de hormigas (ACO) para optimizar la distribución del agua entre usuarios de la presa Luis L. León, considerando además las aportaciones del Río Conchos al Tratado de Aguas de 1944.

La tabla de conclusiones refiere que el estudio mostró que la aplicación de algoritmos bioinspirados, particularmente el de colonia de hormigas, constituye una herramienta viable y robusta para apoyar la toma de decisiones en la gestión de recursos hídricos a nivel cuenca.

Según el IMTA, los resultados permitieron identificar curvas guía de operación capaces de equilibrar el aprovechamiento del agua, reducir déficits y controlar derrames, adaptándose a condiciones hidrológicas contrastantes como las observadas en la cuenca del Conchos.

El documento agrega que, por su potencial para incorporar la variabilidad hidrológica, este tipo de herramientas puede contribuir al manejo estratégico de presas en sistemas regulados con alta presión sobre el recurso.

El instituto precisa además que la presa Luis L. León El Granero, forma parte del sistema de presas del Río Conchos, junto con La Boquilla y Francisco I. Madero Las Vírgenes.

No obstante, aclara que para fines de este estudio no se consideró incluir en el análisis hidrológico la caracterización de los escurrimientos y el funcionamiento de esas últimas dos presas, sino únicamente los ingresos a la presa objeto del estudio.

Añade que la información hidrológica disponible fue verificada para el estudio mediante la ejecución de pruebas y análisis estadísticos, y que posteriormente los resultados se compararon con la aplicación de la metodología en el río San Rodrigo, en Coahuila, donde se encontraron resultados de convergencia similares.