La decisión de la senadora Andrea Chávez de solicitar licencia a su cargo ha generado ya una serie de reacciones, entre ellas la del propio presidente municipal, Cruz Pérez Cuéllar.
El edil juarense se mantiene en una línea institucional: reconoce el derecho de la legisladora a separarse del cargo y evita emitir juicios que puedan interpretarse como posicionamientos dentro de la contienda interna.
Su postura también refleja cautela política. A diferencia de otros actores que ya han dado pasos más firmes, el presidente municipal deja claro que no adelantará decisiones propias hasta conocer las reglas del proceso interno.
Pero también con esa postura, resta importancia a las declaraciones emitidas por el senador Juan Carlos Loera, quien lo exhortó tanto a él como a la propia Andrea Chávez para que renuncien a sus cargos y se centren en sus proyectos políticos personales.
Pérez Cuéllar insiste en reconocer solo a las autoridades correspondientes de su partido, y una vez que de ahí le giren alguna instrucción o incluso que venga de la propia presidenta Claudia Sheinbaum, entonces ya tomará una decisión. Mientras tanto, no hace caso a declaraciones de senadores, aunque sean de su mismo partido.
Al mismo tiempo, Pérez Cuéllar busca mantener el enfoque en su gestión. Al mencionar proyectos de infraestructura y servicios, envía el mensaje de que su prioridad sigue siendo la administración municipal. Esto le permite sostener una narrativa de responsabilidad, mientras el escenario político se va definiendo.
Ya que hablamos del senador Juan Carlos Loera, reiteró que sí buscará registrarse para contender por la defensa de la Cuarta Transformación desde el municipio de Juárez y una vez que los tiempos se adecuen, entonces ya como candidato a la alcaldía de esa frontera.
Loera hace referencia a la primera ocasión en que fue candidato a la alcaldía en 2016 y que, por cierto, perdió en tercer lugar, pero según sus palabras en aquel tiempo, nadie por Morena quería jugársela, pero hoy, como el panorama es distinto, pues ya todos andan levantando la mano, según criticó.
Hay que mencionar que al interior de Morena la disputa será interesante y sobre todo si de verdad se deja la decisión a la encuesta que realizará la militancia y no hay tradicional dedazo, porque entonces veremos realmente a quiénes reconocen los auténticos militantes del partido, de manera especial aquellos que iniciaron el movimiento de la Cuarta Transformación en Juárez hace poco más de 12 años.
Bajo ese panorama, podríamos decir que, aunque hay figuras de renombre, si nos referimos a Mayra Chávez, Daniel Murguía, al propio Juan Carlos Loera, el resultado podría ser una auténtica sorpresa para esos personajes que hemos mencionado.
Mire, en realidad, aunque los tres figuren en el ámbito nacional y tengan un desempeño destacable en sus funciones, no tienen garantizado el favor de la militancia.
Por cierto, siguen pasando los días desde su petición al presidente Cruz Pérez Cuéllar y Mayra Chávez para que renuncien a sus cargos y el senador Loera tampoco ha hecho lo propio.
Fíjese que durante la próxima visita de la gobernadora María Eugenia Campos Galvána Ciudad Juárez no sólo se enmarca en su agenda institucional, sino que también llega en un momento clave para la reorganización interna del PAN rumbo a la elección municipal.
Más allá de los actos oficiales, se anticipa su participación en la instalación de una mesa política donde se pretende ordenar (o al menos exhibir) las aspiraciones de quienes buscan competir por la alcaldía.
Sin embargo, el proceso dista de mostrar solidez. El reciente anuncio de perfiles por parte de la dirigencia estatal terminó rápidamente cuestionado, dejando ver un escenario disperso y sin consensos claros.
Algunos nombres han optado por retirarse discretamente, mientras otros permanecen en una especie de pausa estratégica, lo que evidencia la falta de cohesión en torno a una candidatura competitiva.
A ello se suma la presencia de figuras recurrentes que, elección tras elección, vuelven a aparecer sin lograr consolidarse como opciones viables.
En medio de este panorama, la única constante parece ser la incertidumbre. Aunque hay perfiles con mayor posicionamiento dentro del partido, la definición de una ruta clara sigue pendiente.
La interrogante de fondo no es menor: si el PAN logrará construir una candidatura sólida o si continuará atrapado en dinámicas internas que terminan favoreciendo, indirectamente, a su principal adversario político rumbo a 2027.












