La llegada de la inteligencia artificial está cambiando la manera en que los universitarios encuentran y procesan información, pero también plantea un nuevo desafío para las instituciones educativas: enseñar a los estudiantes a distinguir entre datos útiles, información confiable y contenidos que pueden contener errores.
Ese fue uno de los principales temas abordados durante el 8.° Encuentro de Desarrollo de Habilidades Informacionales en Educación Superior, donde el doctor Jesús Lau Noriega, de la Universidad Veracruzana, presentó la conferencia “Información, pensamiento y algoritmos: desarrollo de info-habilidades inteligentes en la era de la Inteligencia Artificial”.
El especialista señaló que, aunque las herramientas digitales han transformado las formas de acceder al conocimiento, las bibliotecas mantienen un papel fundamental dentro de las universidades, al concentrar buena parte de la memoria intelectual generada por la sociedad, tanto en libros como en recursos digitales.
Lau Noriega destacó que el contacto de los estudiantes con distintas fuentes de información debe formar parte de su preparación académica, pues la calidad de los conocimientos que consultan influye directamente en la manera en que desarrollan sus propias ideas y argumentos.
“Cuando un alumno ingresa a la universidad tiene oportunidad de adquirir un mundo de conocimientos al entrar a las bibliotecas, ese es su gran compromiso”, expresó durante su participación.
Frente al crecimiento de los contenidos disponibles en internet, explicó que el reto ya no consiste únicamente en encontrar información, sino en saber cómo seleccionarla y utilizarla. Catálogos bibliográficos, bases de datos, buscadores y herramientas de inteligencia artificial ofrecen nuevas posibilidades, pero requieren usuarios capaces de evaluar lo que encuentran.
En ese contexto, también resaltó la importancia de recuperar hábitos como la lectura y la escritura, además de fortalecer las habilidades para realizar búsquedas tanto en medios digitales como en materiales impresos. “Necesitamos formación en la búsqueda de información digital, pero a la par la forma tradicional en papel”, señaló.
El académico planteó que las universidades deben asumir un papel más activo en esta formación y convertirse en espacios donde los estudiantes ejerciten constantemente su capacidad para analizar, cuestionar y construir conocimiento. El uso de inteligencia artificial, dijo, también implica responsabilidad y obliga a revisar sus respuestas, particularmente porque uno de los principales desafíos está en detectar cuándo una herramienta ofrece información equivocada.











