Ahora que el Ayuntamiento abrió la revisión de los accesos controlados en fraccionamientos ante inconformidades de vecinos, el Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP) ya había advertido en el Plan de Desarrollo Urbano Sostenible (PDUS) vigente que este modelo ha generado “cotos de poder” y afectaciones a la movilidad y conectividad de la ciudad.
El señalamiento forma parte del diagnóstico del PDUS 2024, que continúa como instrumento vigente de planeación urbana. Durante 2025 y 2026, el propio Ayuntamiento ha tramitado y aprobado modificaciones menores a este plan, sin que haya sido sustituido por un nuevo instrumento.
Para dimensionar este modelo de cerramiento, el diagnóstico incorporó un levantamiento realizado por el IMIP en 2020, en el que fueron identificadas mil 532 calles cerradas mediante enrejado y otras 422 mediante bardas, además de 575 casetas de control de acceso, 62 plumas y 57 obstrucciones de vialidades mediante bolardos, cadenas o piedras.
En el diagnóstico, el IMIP señala que el proceso de urbanización de la ciudad ha adoptado modelos de desarrollo que limitan la accesibilidad, principalmente para la movilidad peatonal y ciclista, y refiere que el fenómeno de la inseguridad registrado en Juárez ha tenido efectos en los modelos de administración de desarrollos nuevos y antiguos.
“El modelo de desarrollo a base de fraccionamientos cerrados, ‘con acceso controlado’, ha generado cotos de poder, los cuales han creado pequeñas demarcaciones donde el ingreso está restringido al personal de los servicios públicos, y generalmente prohibido al ciudadano común y corriente”, establece el documento.
El diagnóstico cobra actualidad luego de que el regidor Pedro Matus informó que se analizará el marco reglamentario municipal en torno a los accesos controlados para determinar si estos son permisibles y si se requieren adecuaciones o reformas.
“A los regidores y, desde luego, a los asesores, nos interesa más el aspecto que tiene que ver con el universo de si son permisibles o no, para no incurrir en una ilegalidad y vulnerar los derechos de los ciudadanos que están inconformes que estén sus fraccionamientos cerrados”, declaró el edil.
Matus señaló que la revisión se realizará ante inconformidades de habitantes de fraccionamientos que rechazan los enrejados o los pagos relacionados con los accesos controlados.
“Lo que pasa es que dentro de los accesos que ya están controlados, hay algunos vecinos inconformes, que dicen que no quieren enrejado, no quieren pagar, que no están de acuerdo y además son perseguidos porque constantemente todos los vecinos, pues pagan y eso tenemos que revisarlo”, indicó.
El tema fue dado a conocer ayer por El Heraldo de Juárez, cuando se informó sobre la revisión anunciada por los regidores y las dimensiones alcanzadas por los cierres de vialidades de acuerdo con el levantamiento incorporado por el IMIP al PDUS.
El diagnóstico también expone las implicaciones que el Instituto atribuye a este modelo sobre la movilidad.
De acuerdo con el documento, los sistemas utilizados para controlar el ingreso son diversos y dependen del nivel socioeconómico y las características de cada zona. Identifica casetas con guardias de seguridad, rejas operadas manual o electrónicamente, plumas vehiculares, bardas, postes con cadenas y bolardos.
El IMIP señala que el impacto sobre la accesibilidad aumenta conforme crece la superficie que queda bajo control de acceso.
“La restricción a la movilidad varía inversamente proporcional a las dimensiones de la zona que se encuentra aislada, ya que, a mayor área bajo el control de acceso, el impacto es mayor a la accesibilidad, tanto a nivel barrial como a nivel distrital”, establece el PDUS.
El documento agrega que el diseño de manzanas con longitudes mayores a 180 metros limita la accesibilidad y desmotiva la movilidad peatonal y ciclista, al requerir modos motorizados para realizar viajes hacia destinos cercanos.
Advierte mayor congestionamiento
El diagnóstico del IMIP también relaciona la configuración de estos desarrollos con problemas de continuidad y conectividad de las vialidades secundarias y colectoras.
Según el documento, esta situación genera extensos corredores “ciegos” y mayor congestionamiento vehicular sobre las vialidades primarias.
El PDUS explica que cuando no existe continuidad en las redes secundaria y colectora, los automovilistas que realizan viajes dentro de una misma zona se ven obligados a utilizar vialidades primarias para recorridos que podrían efectuarse por calles de menor jerarquía.
El análisis del IMIP sobre los fraccionamientos de acceso controlado también aparece en el diagnóstico territorial del plan.
Al describir uno de los sectores de la ciudad caracterizado por este tipo de desarrollos, el Instituto señala que su morfología urbana ha generado una “alta segregación socioespacial”.












