La actividad agrícola en el Valle de Juárez atraviesa uno de sus escenarios más complejos de los últimos años debido a la limitada asignación de agua para riego, situación que podría impactar la superficie sembrada, los rendimientos de los cultivos y los ingresos de los productores de la región.
De acuerdo con información proporcionada por el Distrito de Riego de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), las presas estadounidenses Elephant Butte y Caballo registran niveles históricamente bajos, lo que ha reducido significativamente el volumen de agua disponible para México durante el presente ciclo agrícola.
Miguel Núñez Nava, enlace regional de la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno del Estado, explicó que hasta el momento se han asignado alrededor de 11.5 millones de metros cúbicos de agua, una cantidad que representa apenas una fracción de lo que normalmente reciben los agricultores del Valle de Juárez.
“Este año no es muy bueno; lamentablemente las presas estadounidenses El Elefante y El Caballo se quedaron en porcentajes muy bajos y eso ha limitado considerablemente la disponibilidad de agua para los productores”.
La reducción del volumen también ha provocado cambios en la operación del sistema de riego. Mientras en temporadas con dotaciones completas los canales transportan un caudal aproximado de cinco metros cúbicos por segundo, actualmente apenas circulan alrededor de dos metros cúbicos, lo que acorta los periodos de entrega del recurso.
Esta condición obliga a los agricultores a buscar alternativas para mantener sus actividades productivas. Entre las opciones se encuentra el aprovechamiento de aguas residuales tratadas y la extracción mediante pozos profundos, principalmente en las zonas más bajas del valle.
“Se ve un año complicado por esta situación; eso orilla a que se utilicen aguas residuales y que entre en operación la infraestructura de pozos profundos para complementar las necesidades del campo”.
Las autoridades también prevén que durante las próximas semanas se realice una evaluación de la superficie total establecida para determinar si será necesario aplicar ajustes en la distribución del agua o incluso promover cambios hacia cultivos que requieran menores volúmenes del recurso y ciclos de desarrollo más cortos.
La incertidumbre entre los productores crece ante la posibilidad de que algunas parcelas queden sin sembrarse o registren rendimientos por debajo de los promedios históricos, situación que tendría repercusiones directas en la producción agrícola regional.
“Puede haber una reducción en la superficie sembrada y algunos rendimientos podrían no alcanzar los niveles promedio de otros años; eso afecta la producción y, por consecuencia, los ingresos de los productores”, advirtió el representante de la Secretaría de Desarrollo Rural.
A pesar del panorama adverso, los agricultores del Valle de Juárez mantienen su actividad y buscan adaptarse a las condiciones actuales. Sin embargo, especialistas y autoridades coinciden en que la disponibilidad de agua seguirá siendo el principal desafío para el sector durante el presente ciclo agrícola.












