Ahora cobra relevancia en un contexto en el que las energías renovables alcanzaron un hito histórico a nivel mundial
El mayor desafío de África para acelerar la transición hacia las energías limpias ya no es construir más proyectos, sino fortalecer las instituciones, los mercados y los sistemas regulatorios necesarios para desarrollarlos a gran escala, coincidieron especialistas.
El reto cobra relevancia en un contexto en el que las energías renovables alcanzaron un hito histórico a nivel mundial. Durante 2025, generaron el 34 % de la electricidad en el planeta, superando por primera vez al carbón, que aportó el 33 %. Junto con la energía nuclear, se prevé que las fuentes limpias suministren la mitad de la electricidad mundial para 2030.
Especialistas señalan que, mientras la industrialización, la inteligencia artificial y la electrificación impulsan la demanda energética, el principal obstáculo para la transición ya no es la tecnología, sino los sistemas que la respaldan, especialmente el financiamiento y los marcos regulatorios.
Superar estas barreras será clave para garantizar el acceso a la electricidad de los 600 millones de personas que aún no cuentan con servicio eléctrico en África.
“La energía limpia ahora es más barata que los combustibles fósiles en prácticamente todas las partes del mundo”, afirmó Michael R. Bloomberg, exalcalde de Nueva York y enviado especial del secretario general de la ONU para la Ambición y las Soluciones Climáticas.
Bloomberg anunció una nueva iniciativa de Bloomberg Philanthropies, con una inversión de 285 millones de dólares, destinada a fortalecer el desarrollo de las industrias de energía limpia en economías emergentes y en desarrollo.
En lugar de financiar directamente parques solares o eólicos, el programa se enfocará en mejorar el diseño de los mercados, fortalecer la capacidad regulatoria, desarrollar talento técnico y consolidar instituciones capaces de atraer inversión privada.
Especialistas consideran que la transición energética del continente está limitada menos por la falta de recursos naturales o tecnologías disponibles y más por la capacidad institucional para convertir ese potencial en proyectos viables y conectarlos a la red eléctrica.
Actualmente, numerosos proyectos enfrentan retrasos debido a un diseño de mercado deficiente, limitada planeación de infraestructura eléctrica, procesos burocráticos lentos y regulaciones fragmentadas.
“Lo que ha faltado no es el potencial, sino la infraestructura institucional y las capacidades para desbloquearlo”, afirmó Saliem Fakir, director ejecutivo de la African Climate Foundation.
En toda África, los costos de las energías renovables han disminuido considerablemente y el interés de los inversionistas continúa creciendo. Sin embargo, persisten desafíos relacionados con la incertidumbre regulatoria, los permisos y la capacidad de las autoridades.
Por su parte, Wangari Muchiri, fundadora y directora ejecutiva de RE.Think Energy, aseguró que la siguiente etapa de la transición energética consiste en eliminar las barreras que impiden expandir rápidamente este tipo de proyectos.
“La próxima etapa de las energías renovables en África no estará definida únicamente por los proyectos que se construyan, sino por las instituciones que hagan posible su desarrollo”, concluyó.












