La hipertensión arterial continúa siendo una de las enfermedades crónicas más comunes y peligrosas debido a que, en muchos casos, se desarrolla de manera silenciosa. Ante esta situación, profesionales de la salud en formación hicieron un llamado a la población para adoptar hábitos saludables y realizarse revisiones periódicas que permitan detectar oportunamente cualquier alteración en la presión sanguínea.
Andrea Jáuregui Rodríguez, estudiante de la Escuela Centro Médico de Especialidades, explicó que una persona es considerada hipertensa cuando sus niveles de presión arterial superan los parámetros normales establecidos. Indicó que mientras una medición de 120/80 es considerada adecuada, cifras de 140/90 o superiores requieren atención médica y seguimiento.
Jáuregui Rodríguez señaló que existen diversos factores de riesgo que incrementan la posibilidad de desarrollar esta enfermedad, entre ellos el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol, el estrés constante y los antecedentes familiares. Además, precisó que las personas que padecen diabetes suelen presentar una mayor incidencia de presión arterial elevada.
“Algunos de los factores de riesgo son el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo, el exceso de alcohol, el estrés y también los antecedentes familiares”.
Aunque en muchas ocasiones la hipertensión no presenta señales evidentes, existen síntomas que pueden alertar sobre su presencia. Entre ellos destacan los dolores de cabeza frecuentes, sangrado nasal, visión borrosa, dolor en el pecho y dificultad para respirar, manifestaciones que deben motivar una valoración médica inmediata.
También advirtió que ignorar la enfermedad puede tener consecuencias severas para la salud. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran los infartos, los accidentes cerebrovasculares y otros padecimientos relacionados con el sistema cardiovascular, que pueden comprometer seriamente la calidad de vida de los pacientes.
Para reducir el riesgo de desarrollar hipertensión, recomendó mantener una alimentación equilibrada, controlar el peso corporal, evitar el consumo de tabaco y moderar la ingesta de bebidas alcohólicas. Asimismo, destacó la importancia de realizar actividad física de forma constante, al menos tres veces por semana durante media hora al día.
Jáuregui Rodríguez destacó que una de las principales dificultades para combatir la enfermedad es que muchas personas desconocen que la padecen debido a la ausencia de síntomas. Por ello, insistió en la necesidad de monitorear periódicamente la presión arterial, especialmente en adultos mayores y personas con factores de riesgo.
“Muchas veces los síntomas son silenciosos y no te das cuenta; por eso es muy importante realizarse chequeos para detectar a tiempo cualquier alteración en la presión arterial”.












