El acceso cada vez más temprano de niñas y niños a teléfonos celulares y redes sociales encendió las alertas entre autoridades que trabajan en la prevención de violencia y atención a menores, debido a los riesgos que pueden presentarse cuando los padres desconocen qué contenidos consumen o con quién interactúan sus hijos.
Daniel Abram Terrazas Parada, director general del Centro Estatal de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias (CEMAS), señaló que una de las principales dificultades en los casos de violencia cibernética es identificar a los responsables, debido a que el rastro digital no siempre permite determinar quién está detrás de una computadora o dispositivo.
“Este aparato que puedes tener en la mano puede ser una herramienta muy útil, pero también un arma muy grande para los menores en todo sentido”, advirtió el funcionario, al llamar a madres y padres de familia a involucrarse de manera directa en el uso que sus hijos hacen de la tecnología.
Terrazas Parada explicó que la problemática no se limita a los casos de agresiones entre usuarios, pues al revisar algunas situaciones detectadas en menores se han encontrado otros factores relacionados con violencia y afectaciones emocionales.
Entre los casos que han llamado particularmente la atención se encuentran menores con depresión severa e incluso tentativas de suicidio. De acuerdo con el funcionario, algunas de estas situaciones terminan relacionadas con experiencias de violencia u otras circunstancias que requieren atención especializada.
“Dónde lo detectas: cuando el menor tuvo depresión y fue un intento de suicidio, cuando el menor realmente está en una depresión severa”, expuso Terrazas Parada, al referirse a las consecuencias que pueden revelar que existe un problema detrás del comportamiento de un niño o adolescente.
El funcionario indicó que la prevención comienza desde edades tempranas. El CEMAS trabaja con estudiantes a partir de cuarto grado de primaria, aproximadamente desde los 10 años, y posteriormente adapta las acciones para alumnos de secundaria, bachillerato y universidad, debido a que los riesgos y la manera de abordarlos cambian según la edad.
“Tenemos el protocolo desde cuarto de primaria, estamos hablando desde los 10 años”, precisó, al señalar que los primeros grupos atendidos corresponden a cuarto, quinto y sexto de primaria, mientras que con estudiantes de otros niveles se desarrollan estrategias específicas.
La preocupación aumenta porque actualmente niñas y niños de apenas seis o siete años ya tienen contacto frecuente con plataformas como TikTok, Instagram y Facebook. Para Terrazas Parada, esta situación obliga a que los adultos conozcan las herramientas que utilizan sus hijos y establezcan mecanismos de supervisión.
El CEMAS mantiene una agenda de trabajo dentro de planteles educativos. Durante el semestre anterior realizó más de 220 intervenciones en el estado y este ciclo comenzó nuevamente actividades con instituciones como el Conalep, además de mantener disposición para colaborar con otros centros educativos.
Como parte de las acciones preventivas también se desarrollan capacitaciones dirigidas tanto a estudiantes como a padres de familia, con participación de distintas áreas e instituciones. La intención es que los adultos conozcan los riesgos de la violencia digital, aprendan a identificar señales de alerta y comprendan la importancia de acompañar a sus hijos en el uso de dispositivos.
“La realidad es que hay grandes estudios que manejan este fenómeno en las redes sociales”, comentó el director del CEMAS, al señalar que existe preocupación por la edad cada vez más temprana en que los menores comienzan a utilizar plataformas digitales.
Terrazas Parada insistió en que la responsabilidad de los adultos resulta fundamental, ya que existen aplicaciones y herramientas que permiten supervisar contenidos, mensajes y actividad digital, pero su utilidad depende de que madres y padres asuman un papel activo en el acompañamiento de sus hijos y atiendan oportunamente cualquier cambio de conducta.












