Los dispositivos pueden generar descargas dolorosas y la agencia contempla destinar hasta 20 millones de dólares a su adquisición
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) evalúa adquirir guantes capaces de emitir descargas eléctricas para someter a migrantes que se resistan a ser detenidos. La agencia prevé destinar hasta 20 millones de dólares a esta compra, según un documento publicado el martes en el sistema de previsión de adquisiciones del Gobierno federal.
Los dispositivos, conocidos como G.L.O.V.E. (Generated Low Output Voltage Emitter), se activan con un botón y producen descargas dolorosas al contacto con la piel. El ICE los distribuiría entre agentes de Operaciones de Ejecución y Deportación (ERO) y de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI).
La inversión estimada oscila entre 10 y 20 millones de dólares. El fabricante, Compliant Technologies, con sede en Lexington, Kentucky, promociona los guantes como una opción no letal que permite a los agentes actuar a una distancia de hasta tres metros.
En su sitio web, la compañía afirma que estos equipos “empoderan a los agentes para desescalar situaciones tensas de manera rápida y eficaz”. Según la empresa, hasta esa distancia se produjeron los disparos fatales contra el 70 por ciento de los agentes que murieron por heridas de arma de fuego.
La posible adquisición se suma a otras herramientas tecnológicas que el ICE ya utiliza, como escaneo facial, huellas dactilares, cámaras de matrículas y herramientas digitales para extraer información de dispositivos electrónicos.
Organizaciones de derechos civiles han advertido sobre el riesgo de uso excesivo de la fuerza. “El ICE ha pasado el último año demostrando a este país que recurre a la fuerza con demasiada rapidez. Ahora podrán aplicar descargas eléctricas con solo presionar un botón, tal vez sin que nadie más se percate de ello”, señaló Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora del proyecto de vigilancia policial de la Aclu.
Borchetta agregó: “Agregar guantes que pueden utilizarse tan fácilmente para infligir un dolor terrible durante los encuentros es una receta para causar daño a la ciudadanía”.











